Terapia EMDR

La terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR, por sus siglas en inglés) es un método psicoterapéutico respaldado empíricamente y reconocido internacionalmente comotratamiento eficaz para el trauma y problemas derivados de experiencias adversas. Aparece gracias a la Dra. Francine Shapiro en 1987, investigadora del Mental Research Institute de Palo Alto, California.
Se trata de un abordaje complejo basado en un protocolo de trabajo dividido en 8 fases, que se ajusta a cada caso individual y tiene adaptaciones para tratar diferentes patologías derivadas del trauma o de experiencias vividas que no se han podido superar.
La intervención se centra en procesar los recuerdos de experiencias complicadas que pueden estar asociados con los problemas actuales del paciente, buscando que pueda "digerir" dichas experiencias y liberarse del pasado, para luego abordar los síntomas presentes y los cambios hacia el futuro.
Se ayuda a la persona a vivir en el presente de una manera mucho más sana y funcional.
¿Cómo funciona la terapia EMDR?
EMDR se basa en el Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI) que explica cómo el sistema nervioso tiene mecanismos que integran y procesan todo lo que vamos viviendo para poder aprender de ello y seguir desarrollándonos.
Cuando las experiencias que vivimos son más intensas o complejas de lo que la persona pueda sostener, el sistema se bloquea y el recuerdo permanece almacenado sin elaborar, manteniendo las mismas emociones, sensaciones y pensamientos de aquel momento.
Estos recuerdos no procesados pueden dar lugar a problemas y síntomas en el momento presente, que es lo que normalmente trae la persona a consulta. Las dificultades aparecen cuando lo que estamos viviendo ahora está conectado con esas experiencias no elaboradas.
Los diferentes procedimientos de EMDR acceden a esos recuerdos y los desbloquean para que el sistema nervioso pueda finalmente integrarlos. Los movimientos oculares se utilizan como herramienta para la "estimulación bilateral" del cerebro, que puede ser también táctil o auditiva. Es un elemento dentro de estos procedimientos, su uso aislado no es recomendable ni constituye el abordaje terapéutico por sí mismo, aunque haya dado nombre a la terapia.
¿Qué ocurre en el cerebro cuando hacemos EMDR?
Nuestro cerebro se recupera de recuerdos y momentos traumáticos de manera natural. Esto se produce gracias al circuito de comunicación entre la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal:

Amígdala
Núcleo que funciona como señal de alarma ante eventos estresantes

Hipocampo
Área relacionada con el aprendizaje en la que se almacenan los recuerdos sobre seguridad y peligro

Corteza prefrontal
Zona relacionada con el pensamiento, razonamiento y reflexión, analizando y controlando el comportamiento y la emoción
Este circuito permite gestionar las experiencias difíciles o estresantes a las que nos exponemos y resolverlas de manera espontánea, pero en muchos casos se puede llegar a bloquear:
- Cuando la intensidad emocional de la experiencia es tanta que sobrepasa nuestros recursos de regulación
- Cuando la experiencia se repite muchas veces a lo largo del tiempo
- Cuando la experiencia tiene lugar en un momento vital en el que no estamos preparados para sostenerla (infancia o adolescencia) y/o las personas que nos tenían que acompañar en ese momento no pudieron
Normalmente, las respuestas al estrés se activan cuando vivimos algo como amenazante, y se desactivan cuando sentimos que el peligro ha pasado.
Si lo que vivimos supera la capacidad de este circuito para procesar la experiencia, esa información queda "atascada" en el cuerpo y en la mente. Cuando en el presente ocurre algo que se parece o se relaciona con aquello, el sistema de respuesta al estrés se reactiva: las imágenes, pensamientos o emociones perturbadoras del pasado pueden volver una y otra vez.
Aquí es cuando el malestar que sentimos no se ajusta del todo a lo que está pasando ahora. Muchas personas lo describen con frases como: "es como si volviera a hacerme pequeña", "me bloqueo y no consigo reaccionar, aunque en otras situaciones sí puedo hacerlo", "siento una tristeza profunda que no consigo entender", "siento que sigo en aquel momento y no puedo defenderme", "reacciono de una manera muy impulsiva de repente y no lo entiendo porque ahora mismo realmente está todo bien".
EMDR se utiliza entonces para ayudar a que el circuito del cerebro reanude el proceso de curación natural que quedó interrumpido permitiendo procesar esos recuerdos adversos. La persona seguirá recordando la experiencia, pero de manera menos perturbadora y suavizándose así los síntomas que trajo a consulta.
¿Qué se puede trabajar con EMDR?
Con esta terapia se abordan diferentes dificultades o síntomas en niños y adultos de todas las edades:
- Ansiedad, ataques de pánico y fobias
- Dificultades con la autoestima
- Desregulación emocional
- Abuso de sustancias y adicciones
- Depresión
- Dolor
- Duelos y pérdidas
- Enfermedades crónicas y problemas médicos sin causas orgánicas aparentes
- TEPT y otras dificultades relacionadas con el trauma y el estrés
- Trastornos alimentarios
- Trastornos disociativos
- Trastornos de personalidad
- Trastornos del sueño
- Violencia y abuso emocional, físico y sexual
La terapia EMDR no se centra en el diagnóstico, tiene en cuenta los factores que contribuyen al origen y desarrollo de cada situación:
- Genética, química cerebral y lesiones o enfermedades físicas
- Entorno familiar, social, cultural, socioeconómico y consumo de tóxicos
- Experiencias vitales, estrés y dificultades de afrontamiento
EMDR trabaja sobre las experiencias vitales no procesadas que afectan a los problemas actuales de la persona.
Es interesante recalcar que, a pesar de que se trabaje con eventos estresantes pasados o actuales, también se puede preparar a la persona para situaciones futuras: fortalecer la seguridad personal y mejorar su capacidad de regulación para un reto futuro, un cambio en el ciclo vital, dejar de fumar…